Quise abrir la puerta y mi mano segura atravesó la madera, me asusté e inmediatamente corrí hacía la cocina, en el camino sin darme cuenta siquiera atravesé la pared. Es que realmente sucedió? La verdad no me lo esperaba tan repentinamente. Me convertí en un fantasma. Es decir, sabía que algún día iba a ocurrir, todos lo sabíamos.
Cuanto de paradójico hay en quedarse sin palabras en los momentos que mas las necesitamos. Comprendo que es imposible decir todo lo que pensamos, el mundo sería un lugar tan ruidoso y confuso (aún mas) pero la pregunta es, de que mierda sirven las palabras, las metáforas, las descripciones, las comparaciones, las puteadas cuando se escurren entre los dedos como la arena. En mi caso, y en este nuevo estado, todo se me escurre quizá olvide todo. Pero cuanto de memoria hay en el olvido.
No sucede mucho, eso de quedarme sin respuesta, sin alguna salida, tengo buenos reflejos cuando de contestar o emitir juicios se trata; pero esta vez, esta vez es simplemente...paralizante.
Quizá no exista una sola palabra que englobe todo. Claro, eso es, no existe la palabra que realmente encarne esto que es tan propio y real pero sin embrago lo siento tan ajeno, tan surreal, como atravesar paredes, pasar desapercibida, aparecer cuando menos lo esperes en los recovecos de tu mente.
Etiquetas: Oráculo
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A mi a veces me gustaría ser un fantasma.Si más no,ser invisible.Y poder atravesar paredes y mentes.
Un beso
Son de mar dijo...
22 enero, 2007
A veces es menos peligroso atravesar paredes!
Besos!
Casandra dijo...
22 enero, 2007
El tacto es indispensable, aunque por el viene el dolor, tambien el goze. Y nosotros ya somos heridas, a la nada.
Martim dijo...
24 enero, 2007
Si te vas,no nos dejes del todo!Déjanos al menos tus palabras,para que podamos seguir contigo...
Son de mar dijo...
05 febrero, 2007