Recordaba bien la noche en que había perdido mucho mas que la compostura. Una tibia noche de primavera, los árboles se mecían tarareando una melodía secreta y ella volaba a su lado como un cometa. Dulce princesita, fuerte como una construcción de acero inoxidable y tan vulnerable como la más débil de las mariposas.
Él le restaba importancia a ese encuentro e iba calculando las cuadras que faltaban para llegar a su casa mientras miraba de reojo a ese ser que tenía al lado, tan desconocido pero tan familiar al mismo tiempo, lo veía como siempre, ni más linda ni menos tempestuosa. Si tuviese que haberla descripto ese día, no habría encontrado las palabras, se hubiera confundido tratando de decir algo que tuviese sentido y se hubiera desarmado en conceptos sin haber dicho nada al fin. Después del crimen alegaría "era como intentar meter un triangulo en un cuadrado". Ese día, esa noche la miró a su lado y no lo pudo soportar más, se dio cuenta que todo su odio, todo el odio que tenía convertido y que a veces se confundía con su amor por ella, estaba ahí presente y ya no lo podía ocultar más.
Paró en una esquina oscura cuando cruzaban el parque, la tomó de un brazo y la sentó a su lado en un banco. La miró directamente a los ojos y lentamente sacó el fusil de su verborragia y fue disparando derecho al corazón que quería. Comenzó criticando sus aires de mujer de mundo cuando solo era una chiquita malcriada y caprichosa, ella atinó a defenderse como siempre pero había algo diferente en sus ojos esta vez, pudo ver las oscuras aguas del odio agitarse y continuo por sus ropas, por sus peinados, por sus necesidades cuando al fin, la vio agonizando con sus inmensos ojos fijos en los suyos inundados cayéndose de desconcierto tomó coraje y dio el zarpazo final. Y fue cuando le recrimino su inocencia, su maldita, intrinseca, natural inocencia que lo convertía en el mounstro que resultó ser.
Luego de sus frases finales retiró la daga y volvió a su casa a lavarse sus manos manchadas de ese amor-desamor, ella quedó en el parque con dos preguntas y con la mirada más oscura para siempre.
A partir de ese día, nada fue lo mismo.
Etiquetas: Ellos
Entrada más reciente Entrada antigua Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

keep it up girl. me encantan estos relatos, ya te lo he dicho, pero no está demás repetirlo, como para reforzar conceptos. ¿con quién voy a ir al cine ahora? ¿eh? descorazonada. En fin, igual te quiero
:D
Juane dijo...
18 abril, 2007