Una habitación tibia y un ventanal. Una habitación común y corriente, una cama desecha, una mesa de luz y sobre ella el cenicero lleno de cigarrillos ya consumidos, solo cenizas.
Una habitación con un cuadro torcido de unos barcos en alta mar. Una habitación con un ventanal con las persianas entreabiertas dejando entrar la brisa crepuscular y las certezas descendiendo con el sol.
Una habitación y entre las sábanas los cuerpos desnudos de un hombre y una mujer. Enlazados, distendidos , irradiando belleza y naturalidad. Su mano, la de él, rodeándole su cintura, la de ella. Su cara y su mano derecha ,las de ella, apoyada en su pecho, el de el.
Una habitación y entre las sábanas los cuerpos desnudos de un hombre y una mujer. Enlazados, distendidos , irradiando belleza y naturalidad. Su mano, la de él, rodeándole su cintura, la de ella. Su cara y su mano derecha ,las de ella, apoyada en su pecho, el de el.
De vez en cuando se despierta sobresaltada y cuando se da cuenta que esta entre sus brazos una leve sonrisa se le dibuja en sus labios y vuelve a dormir. De vez en cuando el nudo en su garganta no lo deja respirar y una traición enturbia su mirada franca.
Así abrazados, inmunes al paso del tiempo por unas horas, así indiscutiblemente cerca, están tan lejos uno del otro que el abismo es insondable y eterno.
Una habitación, un ventanal y la pasión, que por definición, no puede durar.
Etiquetas: Ellos
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Me gustan mucho estos breves relatos, creo que estas mejorando mucho!, para cuando una novela donde seamos las protagonistas? eh! quién hace de Violeta???
TE EXTRAñAMOSSSSSSSSS!!!! BESOS DE LUCI Y MIOS!!
Anónimo dijo...
09 abril, 2007
ADOREI, simplesmente adorei.
Juane dijo...
11 abril, 2007